Arte y territorio — 2 min
La fe no es una pose: Blas Aparecido lleva Catrecrucis a arteba
Una cruz, una declaración incómoda y la religiosidad popular del Litoral en el centro de la escena. Con Catrecrucis, el artista correntino pone en tensión la espiritualidad genuina y su apropiación estética dentro del arte contemporáneo.
Por Spazio · 2 de noviembre de 2026
Hay obras que buscan ser contempladas. Otras, en cambio, parecen exigir una respuesta.
En Catrecrucis, Blas Aparecido transforma una estructura plegable de madera y lona de algodón rústico en una cruz monumental. Sobre su superficie, una frase irrumpe como manifiesto:
«Rechazo ahora la mano tibia y tan cool de la fe snobizadora».
La pieza fue presentada en *arteba 2026*, en el espacio de GARRA, galería de Resistencia que participó por primera vez en la sección Utopía de la feria, celebrada en La Rural de Buenos Aires del 30 de octubre al 1 de noviembre.
Lejos de utilizar la iconografía religiosa como simple recurso visual, Aparecido construye una obra que interpela nuestra relación con la fe, las apariencias y la legitimidad de las creencias populares.
Nacido en Sauce, Corrientes, el artista lleva años explorando el sincretismo religioso, los rituales y la cultura devocional del nordeste argentino. En su universo conviven el bordado, los objetos cotidianos, las ofrendas y los símbolos de una espiritualidad profundamente arraigada en el territorio.
Catrecrucis propone una contradicción deliberada: utiliza uno de los símbolos más reconocibles de la tradición cristiana para cuestionar la transformación de la fe en una actitud estética, sofisticada o socialmente aceptable.
La frase que atraviesa la obra forma parte de una investigación poética que Aparecido desarrolla desde hace años, vinculada a sus prácticas textiles y a *El libro de las invocaciones* .
Su presencia en arteba, junto a GARRA, también permite reconocer algo más amplio: la capacidad del arte contemporáneo del NEA para participar de los grandes circuitos nacionales sin abandonar su propio lenguaje.
Porque lo que llega desde el Litoral no es solamente una tradición que busca ser representada. Es una mirada crítica, vigente y capaz de incomodar.
Quizás ahí resida la potencia de Catrecrucis: no pretende explicar en qué creer, sino preguntarnos qué sucede cuando la fe se convierte en una pose.
SPAZIO — Editorial de arte contemporáneo.